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El yogui

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El yogui

El yogui comprende que su vida y todas sus actividades forman parte de la acción divina de la naturaleza, manifestándose y operando en forma humana. En el latido del pulso y en el ritmo de su respiración reconoce el flujo de las estaciones y el palpitar de la vida universal. Su cuerpo es el templo que alberga la llama divina. Opina que negar o descuidar las necesidades del cuerpo, considerándolas algo ajeno a lo divino, es también descuidar y negar la vida universal de la cual es parte integrante. las necesidades del cuerpo son necesidades del espíritu divino que vive a través de ese cuerpo. El yogui no alza los ojos al cielo para hallar a Dios, pues sabe que le vive en su interior. Siente el reino de Dios dentro y fuera de el, y que el cielo reside en el.

¿Donde, pues, acaba el cuerpo y comienza la mente? ¿Donde acaba la mente y comienza el espíritu? No pueden ser divididos, son aspectos divinos de la misma conciencia que todo lo llena.

El yogui nunca desatiende ni mortifica el cuerpo o la mente, sino que los mima. Para el, el cuerpo no es un obstáculo para su liberación espiritual ni causa de su caída, sino que constituye un instrumento de logro. Persigue un cuerpo fuerte y vigoroso como el relámpago, lleno de salud y libre de sufrimientos para así dedicarlo al servicio del Señor como es su finalidad. No se puede alcanzar el si mismo si se carece de fuerza, se muestra negligente o carece de objetivo. Al igual que un recipiente de barro sin coser de deshace en el agua, el cuerpo pronto se deteriora…Cuézase, pues, a conciencia en el fuego de la disciplina yóguica, a fin de fortalecerlo y purificarlo.

Comments:

  • Martín Boutonnet Donati

    29/09/2017 at 4:00 PM

    Excelente lectura! Recomendado para quien esté interesado en el mundo de la meditación y el yoga.

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