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EL YOGA COMO VIA DE TRANSFORMACION

EL YOGA COMO VIA DE TRANSFORMACION

El yoga es la ciencia antigua más común en occidente. Se la conoce mayormente por las posturas físicas, ya que el trabajo sobre el cuerpo es necesario para purificar el cuerpo físico y sutil. Esto supone además un efecto indirecto sobre la mente.

Es el camino de unión divino a través de los ocho pasos que permiten la evolución del ser humano, siempre y cuando se los practique a todos y en modo sistemático. De estos ocho, solo dos o tres son conocidos en occidente.

Estos ocho pasos son:

Yama: la purificación externa (la conciencia de la acción)

Niyama: la purificación interna (la conciencia del condicionamiento)

Asana: la purificación física (la conciencia del cuerpo)

Pranayama: la purificación sutil (la conciencia de la respiración)

Pratyahara: movimiento de los cinco sentidos y la mente hacia el interior

Dharana: utilización del intelecto para discernir

Dhyana: estado de meditación

Samadhi: estado de conexión divino

Una vez que conocemos en detalle esta ciencia de los ocho pasos, podemos examinar el yoga en el contexto adecuado y utilizarlo como la herramienta practica que nos permite volver a la conciencia pura. Esta es la meta de los ”yoga Sutras” de Patanjali.

En la literatura védica se describen los sentidos como los que condicionan la mente o como la puerta de entrada para el condicionamiento, por eso es que se habla de someter a los sentidos.

Cuando la satisfacción de los sentidos se vuelve la preocupación principal de nuestra existencia, la creación se desperdicia. Esto significa que cuando  la comida, el dinero, el sexo y el sueño se vuelven las principales metas de un individuo, este no puede elevarse. Estas metas son idénticas a aquellas que motivan a los animales: alimento, sexo, comodidad y sueño. Cambie el término comodidad por dinero, porque el dinero puede comprar la comodidad en nuestra sociedad moderna. Por lo tanto los textos antiguos dicen que una vida así es parecida a la vida de los animales y que por ende es una encarnación inútil.

Por otro lado la mente es muy sensible y puede ser fácilmente perturbada por la impronta que recibe. La naturaleza de la mente es interpretar y traducir la información recibida. Sin embargo tiene la debilidad de interpretar todo lo que es externo, bajo su propio condicionamiento. Esto significa que si soy científico, tengo la tendencia de interpretar el mundo, así como las relaciones personales, a partir del intelecto lógico y racional. Si soy artista tengo la tendencia de interpretar el universo como una expresión artística. La mente condicionada pierde el potencial de discernimiento y su tendencia es interpretar de forma impulsiva.

Utilizar correctamente la manifestación consiste en gozar del alimento, del sexo, de la comodidad y del sueño, sin que estos representen la meta de la vida. No hay mal en sentir placer. El problema ocurre cuando el placer y la satisfacción de los sentidos se  transforman en la tendencia predominante en la mente. Orientar nuestro objetivo principal hacia una meta humanitaria constituye una manera de beneficiar nuestra vida en la tierra.

La clave que permite el acceso a este conocimiento es la utilización correcta del intelecto, “Buddhi” en sánscrito. Tiene la misma raíz sánscrita que Buddha, “bud” significa conocer. Buddhi existe únicamente como potencial en los seres humanos y cada individuo lo debe desarrollar por el mismo. Debe ser desarrollado y utilizado. El factor principal que diferencia a los seres humanos de los animales, es que en los animales  queda como una facultad sin desarrollar.

A Buddhi no le corresponde el género de intelecto “bruto” con el cual asociamos el término intelecto, tampoco pertenece al dominio de las ciencias modernas por el cual es venerado hoy en día. Ni tampoco está ligado al espíritu dogmático que ata a los conceptos rígidos como los que se encuentran en el  totalitarismo o el fanatismo ideológico. Y menos aún a la destrucción del planeta, para fines egoístas. La utilización occidental del intelecto implica un razonamiento desprovisto de amor y de compasión.

Buddhi es el poder mental de razonamiento y análisis y también tiene un aspecto de compasión y amor.  La definición de la cualidad superior de Buddhi representa la discriminación. Con  Buddhi desarrollado, estamos capacitados para diferenciar lo real de lo irreal (conciencia y materia) (cuerpo y alma). Buddhi tiene la capacidad de elevar o descender al ser humano dentro de la creación. Cuando Buddhi está desarrollado, da lugar a un ser humano bien equilibrado, que escoge la verdad, la belleza y la armonía en todos los niveles de la vida, a través de su poder de discriminación.

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