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UNA PRACTICA PARA TI

UNA PRACTICA PARA TI

Siéntate en una posición cómoda, sobre una alfombrita,  en el suelo con las piernas cruzadas. Las rodillas quedaran a la altura de la cadera, si esto no es posible, coloca un almohadón debajo de los glúteos. Los isquiones en dirección  al suelo y mantén la columna erguida. El solo hecho de adoptar esta postura, aporta equilibrio interior, regula la actividad del sistema nervioso y de las glándulas endocrinas.

Cierra los ojos, sin presionar los párpados. Enfoca, las pupilas a la punta de la nariz o hacia el entrecejo, donde te resulte más confortable. Inclina la cabeza levemente hacia delante, de manera que el mentón descienda un poco hacia el pecho y la mente se rinda al corazón.

Inhala y extiende los brazos a los lados del cuerpo con las palmas hacia arriba y a continuación las manos descansan sobre el regazo, adoptando la forma de cuencos. La mano derecha encima de la izquierda mientras los pulgares se tocan. Las manos y los brazos forman un círculo cerrado de energía, que también corresponde a la misma forma de las piernas cruzadas.

Realiza varias exhalaciones profundas y largas para expulsar fuera del cuerpo, no solo el dióxido de carbono, sino también la energía gastada. Luego comienza a respirar suave y consciente. Prolonga las pequeñas pausas entre inhalación y exhalación. Durante estas pausas se regeneran las fuerzas interiores en todos los niveles. Vuelve  las exhalaciones largas y lentas. La calidad de la respiración es óptima cuando es lenta, suave, profunda, rítmica y fluida.

Las manos, en forma de cuencos, representan el interior, que está libre, limpio y vacío para recibir cuanto sea necesario en el camino espiritual. En el universo no hay espacios vacíos, lo que  aparentemente perece vacío está lleno de energía sutil.

Medita en llenar ese espacio en tus manos con energía nueva, de la misma calidad que los pensamientos y emociones. De aquí la importancia de vivir la vida llena de paz y bondad con todo y con todos. Reconciliándote con el universo entero.

Sostén la atención en la propia respiración, los sentidos se concentran en ella y la mente también. Trata de permanecer escuchando y habituarte con tu propio sonido interior, apagando los ruidos y sensaciones externas.

Extiende la práctica durante el  tiempo que puedas y te resulte agradable, cuando comiences a experimentar incomodidad, sal de la misma muy lento. Lleva en tu interior esa sensación de paz al resto del día.

OM OM OM SHANTI

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