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TE INVITO A MEDITAR

TE INVITO A MEDITAR

Hoy día es un saber popular los beneficios que aporta la práctica de meditación. ¿Quién no ha escuchado a un médico o leído una revista acerca de los beneficios de su práctica. Beneficios que van desde lo físico a lo emocional (mental) y la lista es larga, pero no es la idea profundizar este tema hoy.

Pero si abordar a lo que generalmente desconocemos del hábito de la meditación, y es que,  nos conduce a un estado de iluminación, dicha iluminación (sabiduría), es superior a los beneficios que todos conocemos.

Necesitamos para comenzar de un ingrediente elemental, la práctica. Como todo en la vida, si por ejemplo queremos correr una maratón, debemos entrenar cierta cantidad de tiempo, no lo podríamos hacer de un día para el otro. Entonces deberíamos elegir un preparador y practicar en forma ininterrumpida hasta que al cabo de unos meses estaríamos listos para la maratón, eso mismo funciona para la meditación.

Los alumnos cuando comienzan dicen muy seguido, “no se dejar la mente en blanco” ¿podre lograrlo? Y es una equivocación, tal aseveración. El objetivo de la meditación no es volver la mente en blanco… La mente en el Yoga, es comparada como el mar y el movimiento de sus olas. El movimiento del mar son las olas, pero las olas no son el mar en sí mismo, a su vez, las olas están formadas de agua de mar, pero no son el mar.  La mente y sus pensamientos no son la misma cosa, la mente posee un movimiento, que son los pensamientos, y los pensamientos son parte de la mente. ¿Podemos acaso pretender que no existan?

Los pensamientos no son fallidos esencialmente, lo que enseña la meditación es que, la cantidad y la calidad de los mismos es lo que hay que observar para transformar.  Entonces… con la práctica de meditación la mente se reeduca y nos damos cuenta como calmar el “movimiento de las olas en el mar”, calmar los pensamientos, menos pensamientos y más sanos crean estabilidad y orden en nuestro interior.

El Yoga, nombra esto, con el término ekagrata, que significa concentración en un solo punto, unidireccionalidad de la mente. Ese punto puede ser diferente según la técnica escogida. Ejemplificaremos esto con la siguiente analogía: los circos solían atar una de las patas del elefante a una soga marrada a la tierra, el elefante caminaba hasta que la soga se lo impedía, y así una y otra vez, hasta que se acostumbraba a moverse en ese espacio delimitado por el largo de la soga; por lo tanto, con el paso del tiempo, podía quedar suelto, que no se movería más de lo que se habituó a hacerlo con la soga, podemos decir que esto es lo que le sucede a la mente con la práctica de ekagrata, nos ayuda a danos cuenta de cuando nos estamos alejando del objetivo.

Ahora bien, nos preguntamos ¿puedo concentrarme en cualquier objeto?

La respuesta es; no. Al menos para el Yoga, dicho punto debería ser algo puro, como por ejemplo la respiración.

Podemos concentrarnos en practicar equilibrismo en una soga y nadie discute que se requiere de una destreza absoluta y muchísima concentración, pero el Yoga además apunta a que ese punto de concentración sea puro para que logremos el objetivo, la iluminación.

De esta manera comencemos por la respiración, que es pura y nos revela nuestros estados de ánimo. Si estamos tranquilos y relajados, estará lenta y suave, en cambio si estamos nerviosos estará acelerada y quizás arrítmica. La respiración es como es, revela nuestros estados mentales.

Lo demás te lo cuento en las clases, te invito a practicar meditación…

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